Persona non grata
El camino que ha de seguir el libro no parece fácil. La presentación de Esperanza Aguirre, la lideres.a, inicialmente prevista en el Círculo de Bellas Artes de Madrid por sus editores, tuvo que realizarse finalmente en una pequeña y desconocida librería del sur de Madrid, porque Círculo alegó que “Alfredo Grimaldos era considerado persona non grata”. Los responsables de la colección Foca, de Ediciones Akal, temen que la obra, a pesar de su interés y actualidad, sea recibida por las grandes librerías con recelo y sea relegada a los rincones menos asequibles, porque, según declararon, “en estos tiempos en los que no hay censura, existe una censura soterrada que impide que salgan a la luz libros necesarios”.
Moncho Alpuente: el prólogo
En la librería Muga, junto al autor, estuvo el conocido periodista Moncho Alpuente, encargado del prólogo del libro: un poema dedicado a Esperanza Aguirre, con su habitual toque mordaz. Sobre la política privatizadora de sectores tan sensibles como la Sanidad y la Educación, Alpuente resaltó que “lo público es de todos y lo privado nunca es nuestro”, y que la obra de Alfredo Grimaldos evidencia que Madrid sigue siendo un latifundio de grandes familias, que tienen el control de los poderes económicos. Para él, esa teórica modernidad o liberalismo de la que se jacta Esperanza Aguirre son falsas y que, en todo caso, se trata de una “ultra, moderna”.
“Una personalidad política preocupante”
“Detrás de la aristocrática y pizpireta millonaria que actúa con aire arrabalero y maneja con mano firme la Comunidad de Madrid, hay un plan sistemático de destrucción de los servicios básicos y de saqueo del presupuesto público en busca del lucro privado. Amigos, correligionarios y parientes se benefician de la política de Esperanza Aguirre”, así empieza Grimaldos su libro, en el que poco a poco va desenmarañando toda la madeja de intereses políticos y económicos que subyacen en la administración que preside esta mujer, “una personalidad política verdaderamente preocupante”, según el autor, “que está obsesionada con el poder y para la cual su meta es llegar a alcanzar los puestos que ocupó su admirado José María Aznar: la presidencia del PP y del país” . Y para ello, está dispuesta a movilizar todos los recursos necesarios. En 2007, según el libro, dedicó 180 millones de euros a la publicidad de su campaña electoral, y el control de los medios de comunicación es uno de sus grandes objetivos. “Su responsable de prensa, Isabel Gallego, se encargaba de llamar a las redacciones y decirles lo que tenían que publicar”, cuenta Grimaldos.
“Entraron en mi casa”
El trabajo de investigación de Grimaldos se ha encontrado con algunos obstáculos, porque, como declaró a El Plural “los políticos no quieren que nadie que no está controlado por ellos escriba sobre estas cosas. En febrero, cuando aún estaba metido en la investigación –afirma- entraron en mi casa, sin romper la cerradura, no revolvieron demasiado, no se llevaron nada, sólo me dieron un aviso, demostrarme que habían estado allí”. Grimaldos afirma que no puede probar que fue a causa de este libro, porque no dejaron ninguna evidencia. “Fue únicamente un aviso”, recalcó.

“La joya, el objeto de deseo”
En “Esperanza Aguirre, la lideres.a”, los lectores podrán ver quiénes son los políticos más cercanos a la presidenta, cómo mueven intereses económicos beneficiando a sus familiares y amigos, y cómo juegan a controlar, por ejemplo el Canal Isabel II, “la joya, rentable, que atesora un enorme patrimonio inmobiliario, que la convierte en un objeto de deseo de políticos y empresas constructoras”, y que el vicepresidente de la Comunidad, Jaime Ignacio González González, con el beneplácito de Aguirre, está empeñado en privatizar. En el libro se muestra cómo González “adjudica de manera turbia contratos a empresas de sus propios familiares y amigos”. Igualmente, saca a la luz cómo mueve sus hilos el otro hombre fuerte de la administración Aguirre, el ahora consejero de Justicia e Interior, Francisco Granados, así como las luchas internas entre estos dos políticos por el poder.
“El virreinato” de Aguirre
La obra demuestra cómo la presidenta ha hecho favores “a muchos miembros del Partido Popular, colocando en puestos públicos a primos, amantes y amigos, lo que le ha permitido crear un poderoso clientelismo en torno a sí misma” que le concede un poder absoluto. “Aguirre maneja su virreinato como una finca particular –escribe Grimaldos- asesorada por conversos que fueron progres, como su jefe de Gabinete, Regino García-Badell, uno de los principales responsables del control ideológico de Telemadrid”. Este hombre, que fue compañero de clase del marido de Esperanza Aguirre, Fernando Ramírez de Haro (conde de Murillo) y del ex ministro de Economía Rodrigo Rato, es sobrino del último presidente del Gobierno franquista, Carlos Arias Navarro. La mujer del jefe de Gabinete de Aguirre, Alicia Delibes, viceconsejera de Educación, “es la principal inspiradora de la destrucción de la escuela pública en la Comunidad”.
Intrigas políticas
Grimaldos descubre intrigas políticas e intereses ocultos, como cuando menciona que “en alguno de los duros enfrentamientos que sostuvo Aguirre con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ella le amenazó con tirar de la manta y desvelar lo que se encontró en el Canal de Isabel II al llegar”. Se habla también de las otras dos “joyas” de la Comunidad: dos empresas públicas dedicadas a la gestión del suelo: Arpegio y Tres Cantos, S.A., cuyas “compraventas dejan mucho dinero de por medio”.
El patrimonio de Aguirre
La investigación de Alfredo Grimaldos exhibe datos sobre el patrimonio de la presidenta, quien posee junto con su marido sólo en capital inmobiliario seis millones de euros. Gana al año 108.000 euros, que según recuerda el autor, no son suficientes para Aguirre, quien en 2006 afirmó que no le daba para mucho, porque sólo la calefacción de su palacete, ubicado en la madrileña calle de Jesús del Valle “con esos techos tan altos” le cuesta un pico en combustible.
“El reparto en Caja Madrid”
En su libro, Alfredo Grimaldos toca con su pincel crítico también a los políticos de la oposición y hasta a los sindicatos. “El reparto de prebendas en Caja Madrid –escribe- entre representantes de los partidos políticos y los sindicatos mayoritarios es el más fiel exponente de los apaños y consensos que caracterizaron la modélica Transición. Hay más disputas en el seno de los partidos por estar en el Consejo de Administración de esa entidad que por ser candidato a diputado”. También toca al PSOE, cuando recuerda que la estrategia de privatización de la Sanidad desarrollada por Esperanza Aguirre usa como pretexto la Ley 15/97 de Nuevas Formas de Gestión, que permitía la entrada de empresa privada en los servicios de la asistencia sanitaria, y que en su día el PSOE no votó en su contra.
“No pasará nada”
Alfredo Grimaldos reconoce a El Plural que “investigas por dignidad personal, pero sin la más mínima convicción de que vaya a servir para nada” en lo concerniente a la justicia. “Este libro es un desazonador recorrido por la corrupción del mundo político. Pero, después de remover la podredumbre, no pasará nada”.