E. OCAMPO Contraprogramó el fútbol y la lluvia jugó en contra, pero fue la calle quien marcó el gol. La batalla por una sanidad pública en Vigo, construida y sufragada con fondos públicos movió a una marea humana contra la "privatización" del nuevo hospital. Protestaron por la construcción prevista por parte de empresas privadas y la externalización de servicios no sanitarios. "Non, non, non", resonó como un mantra por Vía Norte y Urzáiz hasta desembocar en Concepción Arenal, ante el edificio de la Xunta. Una hora y media de manifestación convocada por la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública, arropada por los sindicatos (CC.OO., CIG, UGT, CSIF, SAE y SATSE) pero también por el plantel completo de los concejales del PSOE –con el alcalde a la cabeza– y del BNG –a quien acompañó el portavoz Guillerme Vázquez–.
La organización, tras una pancarta con el lema "A privatización perxudica a túa saúde", cifró en más de 50.000 a los manifestantes. Se vio un público sobre todo adulto. Es "medicina preventiva", en palabras del portavoz de la Plataforma, Manuel Martín, que recordó que con la salud no se experimenta: "No es una mercancía al servicio de las empresas". Una joven estudiante de instituto puso voz a un manifiesto que "no tolera" menos camas, para esta área sanitaria o externalizar servicios y que felicitó a Obama. El concejal de Seguridad, Xulio Calviño, que también asistió a la concentración, se hizo eco de la medición de los manifestantes por parte de la Policía Local: 46.000. De hecho, el centro urbano y los accesos a la AP-9 desde Urzáiz estuvieron colapsados.
Cuando la cabecera llegó a la altura de la "Farola" de Colón, la calle Urzáiz estaba totalmente cubierta de personas (con las aceras libres) hasta llegar a Vía Norte, de donde seguían saliendo manifestantes aún cuando la manifestación llegaba a la Xunta. "Esto está petado, como en la Cabalgata de Reyes", decía una joven al móvil. "Es como una huelga general", destacaba algún curtido sindicalista. "Tengo sesenta años y creo que una de las pocas cosas positivas y totalmente públicas que tenemos es la Sanidad; no quiero que se privaticen, ni los servicios externos", aseguraba una mujer que había acudido a pocas movilizaciones de este tipo en su vida.
Eran las 20.00 horas cuando el alcalde de Vigo, Abel Caballero lanzaba el primer envite al gobierno autonómico por su proyecto de hospital para Vigo: "El señor Feijóo tiene que tomar nota; que se ponga manos a la obra y que cambie el proyecto". Con el teniente de alcalde local, Santiago Domínguez, el portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, indicó que "frente al descarado intento de privatizar por parte del PP, hay que defender este sistema con uñas y dientes".