Movimiento Asambleario de Trabajadores-as de Sanidad

La concesionaria regional empezó a pedir el replanteo del proyecto al mes de la firma

La Gerencia Regional de Salud se había negado a desplazar el edificio pero acabó a 30 metros de la ubicación elegida


La Junta de Castilla y León firmó el contrato de adjudicación del Hospital de Burgos (HUBU) que tuvo un sobrecoste de 600 millones de euros, a pesar de un informe previo de un organismo de control técnico que advertía de que existían problemas de cimentación, según documentación a la que ha tenido acceso eldiario.es.

En concreto, el 21 de abril de 2006, la empresa de control técnico (OCT) Euroconsult, redactó un informe de análisis de riesgos técnicos relativo a las soluciones constructivas que contemplaba el proyecto de ejecución del centro hospitalario. Como consecuencia de este levantó un acta de emisión de reserva técnica sobre la cimentación directa proyectada al apreciar indicios contradictorios en el estudio geotécnico.

Siete días después de redactarse el informe, el 28 de abril de 2004, la Junta, a través de la Gerencia Regional de Salud, y la sociedad concesionaria Nuevo Hospital de Burgos (integrada por constructores burgaleses) firmaron el contrato de adjudicación por importe de 1.010.133.757,50 euros.

La adjudicación se había realizado, según el acta de la mesa de contratación el 20 de febrero. Sin el contrato firmado, los constructores empezaron a pisar el terreno, y a realizar distintas pruebas. Así, con fecha de 8 de mayo, unos días después de la firma, obtienen los resultados de un estudio encargado a Incosa, una empresa que ofrece servicios de ingeniería en edificación, infraestructuras civiles, industria, energía y medioambiente.

Los sondeos realizados en el terreno se plasmaron en 49 páginas además de extensos documentos anejos con gráficos y cuadros fechados en marzo. No fueron concluyentes, en algunas zonas no se pudo tomar muestras por las características del terreno. Así, se advertía de que los resultados obtenidos quedaban sujetos a que, una vez abiertas las excavaciones, las características se mantuviesen y fuesen concordantes con las supuestas, puesto que las deducciones realizadas sólo eran “una interpolación razonable”.

En agosto se encarga un nuevo estudio a Incosa, que hace hasta 23 sondeos. Las conclusiones son muy parecidas a las del primer informe. Sin embargo, en agosto, la concesionaria propone a la Gerencia Regional de Salud cambiar el emplazamiento elegido y explica que tras conocer la adjudicación, procedió a realizar una campaña geotécnica que encargó a Incosa, que sus resultados se pusieron a disposición del organismo técnico de control Euroconsult y de los servicios técnicos de OHL como asesores técnicos para que los analizaran.

Sus conclusiones fueron que un muro de contención permanente no iba a resolver los problemas de deslizamientos en la ladera donde se ubicaba el hospital, debido a la “baja resistencia al corte del terreno” y que su “estabilidad global” no estaba asegurada “al no alcanzarse los coeficientes mínimos de seguridad al deslizamiento”.

Los constructores aseguran además que “el problema en cuestión no podía ser previsto en el momento de firmar el acta de comprobación de replanteo”. Lo que no dicen en su escrito es por qué firmaron el contrato días después de conocer la reserva técnica que ponía en duda que el proyecto pudiese llevarse a cabo en la ubicación elegida. Sí subrayan lo argumentado por la dirección de obra: los muros de contención eran una solución desproporcionada “técnica y económicamente”.

En un primer momento, la Gerencia Regional de Salud no aceptó la solución técnica propuesta, no consideró “procedente” la modificación del proyecto e instó a la concesionaria a cumplirlo en todos sus términos. Además, como la concesionaria había advertido de que podía paralizar las obras, la Gerencia contestaba que no había justificación para ello. No sólo instó a Nuevo Hospital de Burgos a cumplir el contrato en todas sus cláusulas. “Respecto del resto de apreciaciones y sugerencias contenidas en la solicitud presentada, carece de sentido pronunciarse sobre las mismas dado que no procede autorizar la modificación del proyecto de ejecución, no obstante se agradece a esa Sociedad el interés mostrado”, concluía la respuesta fechada en 31 de agosto.

La Gerencia basó su respuesta, posiblemente en un informe elaborado a petición de la Junta por Inzamac y fechado el 23 de agosto, en el que se decía que la solución del proyecto de ejecución era correcta y válida. Rechazaba las conclusiones de Euroconsult y tachaba a OHL de “conservadurismo excesivo”.

En diciembre Nuevo Hospital de Burgos escribía a la Oficina de Seguimiento de la Concesión Nuevo Hospital de Burgos para comunicar que habían cambiado el replanteo (ubicación prevista) del edificio, además de otras soluciones técnicas y solicitaba “nuevamente” la “modificación del Proyecto de Ejecución”, que en realidad era un hecho  casi consumado. El edificio acabó levantándose a 30 metros de donde estableció el proyecto original.

El Diario


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